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La historia de cómo fracasó mi primer emprendimiento

El emprendimiento por el que renuncié a mi “buen puesto en Puma” se terminó.

Llegó a esa instancia debido a que el negocio que teníamos con mi socia se basó únicamente en un gran “leap of faith”. Pensábamos que – si nosotras determinábamos – que nuestro producto era maravilloso y persistíamos lo suficiente, seríamos uno más de esos casos de éxito en las revistas de moda.

Sólo que no. El desgaste económico y energético tocó nuestras puertas – far before – antes que el éxito.

El producto con el que tanta pasión trabajamos, finalmente no agregó el valor que esperábamos en una industria tan saturada como la de la moda. Pero por supuesto que no fue casualidad.

El capitalismo de hoy tiene reservado el éxito para aquellos que desarrollen soluciones que algún segmento lo demande. Punto.

Mis días se pasaban entre lidiar con los proveedores en Once, los talleres de costura y estampados, los locales de venta, las temporadas, las modelos, el fotógrafo, la comunicación, la contadora, spamear potenciales clientes y así infinitamente. Todo esto mientras veía los pesos únicamente salir y rara vez entrar. Que además cada vez que entraban se “reinvertían”: Más tela, más Once, más talleres, más todo.

El sueño de la piba “de tener su propia marca de ropa” se había convertido indefectiblemente en una pesadilla, ya que terminó siendo una gran pérdida de tiempo, plata y energía. Desde el momento en que cortaban la tela, hasta que los locales finalmente te pagaban la mercadería que dejabas en consignación, podían pasar hasta 6 meses. Sumado a que no sabíamos poner precios, vivíamos en una economía inflacionaria y éramos una “empresa” (ponele) sin ningún tipo de espalda financiera… ¿Se imaginan cuánto ganábamos? Probablemente perdíamos plata. Básicamente vivía de mi desempolvado child support (con el que varios años dejé de contar porque era una profesional exitosa capaz de mantenerse por sí sola) y de mi novio.

Creo que todos en algún momento de nuestras vidas soñamos con hacer realidad el sueño del negocio propio. De ser así y de estar por emprender, asegúrense de:

  • Desarrollar un producto y/o servicio que ofrezca una solución a un problema y que aporte valor diferencial real: Nadie quiere más de lo mismo. Sea lo que sea, asegúrense de que sea valorado por algún segmento (más allá de familia y amigos).
  • Testear su mercado con productos mínimos viables y, si pueden generar ingresos ¡mejor!: La única manera de estar seguros de que su producto o servicio ofrece un valor diferencial para el público, es probarlo con clientes reales. ¿Querés lanzar una app? Primero diseña un sitio que explique la solución que ofrece y fijate si lográs conseguir suscriptores. No te mandes de entrada a invertir cantidades sustanciales de dinero y tiempo en algo que no sabes cómo va a funcionar (o si va a funcionar) ¡por más convencidos que estén!
  • Tengan un plan: Sepan cuanto les cuesta sus productos / servicios y entiendan cuánto tienen que vender para cubrir sus costos y ganar. Sepan quienes son sus clientes / consumidores, donde están y cómo van a llegar a ellos.

Por supuesto que hay muchas cosas más a tener en cuenta. Para los que quieran profundizar, a mi el libro The Lean Startup me sirvió muchísimo.

Así que entre otras cosas (miles), un buen día de enero de este brand new year me desperté y entendí que necesitaba un trabajo. Segh, en relación de dependencia. No sólo por el hecho de que mis reservas económicas están – proporcionalmente – peor que las del país, si no que necesito recobrar mi networking y trabajar con otras personas, es decir ¡VER A OTRAS PERSONAS! Ya que mientras estuve con el emprendimiento sólo le veía la cara a mi socia (y en los últimos meses ya ni siquiera).

Y por otro lado ¡necesito mi inspiración de vuelta! Estuve tan metida en procesos mecánicos; sin usar mi creatividad y envuelta en problemas tales como “la tela no es la misma”, que siento que me lobotomicé.

La buena noticia es que se que el daño no es permanente. De a poco me meto en tema de nuevo y siento los pajaritos de la creatividad y el pensamiento estratégico en mi cabecita florecer.

¿Y mi nuevo sueño de ser mi propia dueña? 

Sigue latente. A la espera de que mis ideas y las piezas se acomoden y surja un nuevo proyecto. Por ahora, es lo que hay.

PD: La gente que me dijo “te lo dije” está regodeándose. Esos nunca fallan.

I failed

#IFailed #BigTime

1 Comment
  1. Martín Díaz

    October 24, 2017 11:56 pm

    Como te puse en el face, no fallaste sobrina. Ganaste!! Experiencia, aptitudes y sobre todo actitud!!! Te admiro y te quiero. Sigue adelante que tienes una vida para alcanzar tus objetivos. Implementa un plan con objetivos a corto, mediano y largo plazo y sobre todo, pasión! 😘

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