Ah ¡El Verano! Esa época donde la brisa del mar acaricia tu piel, el sol te tuesta el pelo y te paseas por la playa en una bikini que parte la tierra… ¿Ah no?

Llegó esa época del año donde te imaginas en esta situación y rápidamente te pones a buscar un gimnasio cerca y alguna dieta express para bajar esos “kilitos de más” que te dejó el invierno.

Pero, ¿no te gustaría dejar de lado todo ese angustiante ciclo sin fin y tener un cuerpo que realmente disfrutes todo el año? ¡Pare de sufrir! Si realmente querés dejar de flagelarte para siempre con el fracaso de la eterna asignatura pendiente de bajar de peso, te invito a recorrer juntos de la mano 👫 los errores que podrías estar cometiendo y cómo resolverlos de una vez por todas.

 

1.- Haces dieta

No sirve hacer dieta

A no ser que vivas debajo de una roca, ya deberías de saber a esta altura del “fitness craze” que se vive en Instagram que las dietas no funcionan. O ¿Alguna vez probaste una y te funcionó? ¿Qué pasó cuando la terminaste? ¿La terminaste? Probablemente después de un día de lechuguitas te hayas llevado de encuentro una pizza “en plena dieta”, mandaste a la mierda todo el plan que tenías pegado en la heladera (con la idea de no quebrarlo), recuperaste los 3.5 kg. que orgullosamente habías perdido en 20 días y subiste un par más, sólo por las dudas.

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Entonces, quizás te preguntes ¿Cómo carajo hago para adelgazar sin hacer dieta? Con un cambio de hábitos gradual y permanente.

El problema no es que seas un manojo de poca fuerza de voluntad, el problema es LA DIETA (no soy yo, sos vos. Una buena ¡VA-MOS!). La excesiva restricción de los alimentos en las dietas lleva únicamente a que cada vez los idealices y los desees más, sobretodo las dietas que prometen que bajes muchos kilos en pocas semanas.

Intentar despertarte una buena mañana como una persona que consume alimentos totalmente diferentes no le funcionó nunca jamás a nadie. Es como pretender ser músico o ingeniero de un día para otro. La vida no funciona así.

Lo que verdaderamente va a mejorar tu estado de salud general para siempre y, por ende, tu cuerpo, son las pequeñas modificaciones de hábitos que incorpores día a día. 

Una banana, en vez de un postre

Un día a la vez. Un litro de agua por un vaso de coca. Una porción racional de quinoa por una porción desmedida de fideos. Unos panqueques de banana con avena en vez de una medialuna. Unas almendras en vez de unas galletitas. Y así con todo. Porque aunque hayas logrado terminar una dieta, una vez que vuelvas a tus hábitos de siempre vas a recuperar indefectiblemente todo ese peso que perdiste inicialmente.

Se que en este punto hay una pequeña vocecita en tu cabeza que dice “Hey, ni lo intentes. Nosotros NO hacemos eso”. Pero la buena noticia es que los seres humanos somos una especie de costumbres y un hábito tarda alrededor de 21 días en construirse. Así que silenciá tus excusas.

Cambiar de hábitos, entonces ¿significa renunciar eternamente a esa chocotorta que TANTO amo?

NO.

Te hago otra pregunta: Si una persona gorda hace dieta un día ¿Va a ser flaca? Bueno, esto funciona proporcionalmente a la inversa. Si la mayor parte de la semana comes de manera saludable, el sábado ¡comete esa chocotorta en el casamiento de tu amiga! La clave está en disfrutarla en ese momento y luego seguir adelante con un estilo de vida saludable.

Prohibirte comidas sólo hará que les cedas más poder sobre vos.

Ahh ¡ya entendí! Cambiar de hábitos entonces es comer cosas feas por el resto de mi vida, pero cada tanto me premio con algo gordo 🤦🏼‍♀

Vení que te abrazo y te saco el cucurucho de la frente ¡TAMPOCO! Hacete un favor y salí ya mismo de tu zona de confort: Aprende a reemplazar los ingredientes de tus comidas de siempre por otros que te alimenten mejor, que igual tengan un rico sabor and stop whining!

Si se te antoja una pizza ¿por qué no te haces una con una “masa” de berenjenas? ¿o coliflor?

Y si, un día cada tanto, come lo que te provoque.

Pone en Pinterest “recetas saludables” y después volvemos a hablar de rico ¿ok? (también tengo un par de recetas acá en el blog 😜).

Healthy food
Chia pudding con kiwi y arándanos.

2.- Tus motivos para adelgazar

Otro gran problema con el que te vas a encontrar a la hora de modificar la manera en que te ves, es que si querés adelgazar únicamente para estar flaca, parecerte a alguna ídola de Instagram del momento o, peor aún, por complacer a alguien o para que te digan lo linda que sos, tu objetivo es EXTREMADAMENTE mediocre.

Tu único objetivo debe ser SIEMPRE estar en armonía con tu cuerpo. Verte y sentirte SANA y feliz. Mientras te hagas chequeos por lo menos una vez al año (especialmente de sangre y particularmente a partir de tus late twenties) y tengas tu colesterol, triglicéridos, hormonas, etc. en orden, la forma y los kilos los vas a determinar vos con tu interpretación de felicidad.

Esa felicidad es un resultado entre tu salud física, pero por sobretodo mental. Empezá a mirarte en el espejo y a mencionar todas las cosas que te gustan de ti.

Y ojo, no te obsesiones. No te fijes metas demasiado estrictas ni trates de ser alguien que no sos. Todos queremos ser Messi, pero con jugar en primera en algún equipo local es más que suficiente ¿no crees?

 

3.- No tenes idea cómo funciona tu cuerpo

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Vamos a hacer algo de matemáticas.

Nuestro cuerpo necesita cierta cantidad de calorías por día, según nuestra actividad diaria. Si nosotros consumimos más calorías de las que nuestro cuerpo necesita ¿Qué crees que pasa? No es que tu cuerpo te odia y te dice: “Ah ¿Te gustan las medialunas, gordita? ¡Tomá panza!” NO. Tu cuerpo usa lo que necesita y luego amablemente dice: “Oh ¡Energía extra! vamos a guardarla en caso de que algún día la necesitemos”. Porque tu cuerpo, así como sabe que es viernes, también sabe utilizar, transformar o guardar energía, según cómo la necesite.

Ahora ¿Sabés de qué manera tu cuerpo almacena esa energía extra?

Repiqueteo de tambores 🥁 : En forma de grasa.

¿Yyy sabes en donde la almacena? 😈 (pista: no en tu cartera).

En las mujeres tiende a almacenarse alrededor de la zona ginoide (caderas) y en los hombres alrededor de la zona androide (panza), pero la realidad es que tanto en hombres como mujeres, va a almacenarse a lo largo de todo el cuerpo y se torna peligroso cuando se concentra alrededor de los órganos vitales.

Entonces ¿Ya empezaste a entender por qué un tomar un vaso de agua tibia con limón a la mañana no te va a hacer bajar de peso? Porque si insistes diariamente y a través de los años en consumir más energía de la que necesitas, tu cuerpo constantemente almacenará más energía; es decir, cada vez almacenas más grasa dentro de él.

Y ahora si, se viene lo interesante ¿Cómo hago para usar esa reserva de energía que yo mismo generé?

A través de un consumo de calorías inferior al que tu cuerpo necesita. La clave, y la única manera de generar un cambio para toda la vida, está en hacerlo de manera progresiva (si no, pasamos a estar en una dieta). En todos los días comer un poquito menos de calorías de las que tu cuerpo necesita hasta que te sientas en completa armonía entre mente y cuerpo.

Acá quiero volver al tema del reemplazo de alimentos, ya que es vital. La idea es que comas lo mismo de siempre, pero diferente. Cambia unos fideos por una coliflor al vapor y vas a ver que con algo de aceite de oliva, sal y un poco de queso magro, te va a gustar igual (se que suena nefasto, no soy boluda, pero ya lo convertí en hábito y realmente lo pienso de esa manera 🤷🏼‍♀). Con ese “pequeño” cambio vas a recortarle una tonelada de calorías a tu comida y además, como si fuera poco, vas a incorporar nutrientes esenciales para tu cuerpo. Cosa que una milanesa con papas fritas no hace.

 

Pasta salad
¿Sos fan de las pastas? En vez de dejar de comerlas, sólo sácale protagonismo. Usa un colchón de hojas verdes y “espolvorea” unos fideos arriba.

4.- Eliges entre hacer dieta o hacer deporte

Tu cuerpo es un reflejo en un 70% de tu alimentación y un 30% de tu entrenamiento. No vas a llegar a ningún lado disociando este matrimonio perfecto.

Si bajas de peso sin ejercicio te va a quedar un cuerpo flácido, con el que quizás hoy te contentes. Pero ¿cuando seas más grande? ¿cuando la pérdida de masa muscular sea realmente un problema hasta para salir de tu casa?

Por otro lado, difícilmente logres hacer la cantidad de ejercicios necesaria como para quemar el exceso de calorías que consumas. Como mucho, saldrías hecho.

5.- Piensas en tu cuerpo como una máquina desarticulada entre sí

“Es que sólo quiero sacarme esta grasa de la pancita… ¿Y si me pongo a hacer muchos abdominales?” “En realidad es sólo el salero lo que me jode” “Tengo unos re abdominales, sólo que tengo una capa de grasa que los tapa”.

Te hago otra pregunta: Cuando quieres alcanzar algo que está muy arriba en la alacena ¿utilizas sólo las manos? ¿o utilizas también las piernas para extenderte?

Nuestro cuerpo es un todo. Malas noticias para vos si sólo quieres bajar “la capa de grasa que te tapa los abdominales de acero” que tenes debajo. Cuando pones a tu cuerpo en una alimentación hipocalórica (consumes menos calorías de las que necesitas), tu cuerpo va a utilizar las reservas de energía que tiene en todas partes, no de una zona en particular. El cuerpo no sabe hacer eso. No sabe que sólo vas a spinning para bajar los flotadores y no sabe cómo darte el gusto.

Si hiciste bien las cosas y, junto a una alimentación hipocalórica, te pusiste a entrenar (idealmente algún tipo de entrenamiento funcional con algún tipo de peso acorde a tus posibilidades), lo que vas a experimentar es un cuerpo más magro en general. Se te va a ir tanto el salero, como la panza y la celulitis. Todo junto. Es como magia, sólo que alimentándote bien y haciendo deporte.

La única manera de sacarse grasa de manera sectorizada es a través de una liposucción (cosa que hice y realmente no se los recomiendo para nada. Ya que al no haber un cambio de hábitos, luego te quedan simplemente las marcas de tu estupidez por siempre en el cuerpo).

6.- You Binge Drink every night

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¡Ahhh! se que no querías que llegue a esta parte. Pero my friend, el capítulo alcohol es real.

El alcohol en si (en realidad ninguna comida, ni nada) tiene el poder de engordarte por si mismo. Lo que engorda es, de nuevo, el exceso. Disfrutar de una copa de vino u ocasionalmente una borrachera, no va a hacer que de un día a otro te despiertes obeso.

Asumiré, a efectos de simplificar el ejemplo, que trabajas todo el día en una oficina y vas al gym cuando te acordás y, además, en ese mismo lapso de tiempo aprovechas para ponerte al día con una serie de Netflix mientras caminas en la cinta para correr o a mandar ese mail que no llegaste enviar desde la ofi (es que sos re multitasking!). Esto significa que tu cuerpo debe necesitar alrededor de 1400 – 1600 calorías por día.

Situación: inocente After Office. Van todos tus compañeros del laburo (tenes que ir, no podés ser tan ortiva), te pedís 2 pintas por que hay 2×1 hasta las 20 hs. te comés unos maníes porque te convences de que en breve te vas a casa a comer. Finalmente, te pedís una pinta más (ya full price) y una hamburguesa con papas fritas.

Sólo entre las 3 pintas de cerveza (1.5 litros) ya tenés alrededor de 1,000 calorías. Casi que se podría decir que tan sólo en el after office te comiste y tomaste la cantidad de calorías que requerías para todo un día. ¿Y lo que comiste a lo largo del día? ¡Felicitaciones! Almacenaste energía ⚡ (y mucha).

¿Cuantas situaciones de estas vives por semana?

Vamo’ a pensar un poco.

Entonces ¡¿ahora qué?! 😒 No veo el 🌈 al final del camino

Me sacaste la dieta, el alcohol, mis amigos….Ahora ¿Qué hago?

Al final, no les dije nada nuevo. Lo obvio sigue y seguirá por siempre siendo lo más efectivo:

Come de manera saludable y haz deporte. Punto.

Por más redushape, crema anti-celulitis, anti-salero, dieta de una pastilla, atkins, etc. Sólo hay que hacer deporte y comer bien. Lo único que te garantiza salud y buen estado físico. Y no, no es fácil (aunque desconozco de algo en la vida que lo sea), pero realmente vale la pena ¿o tenés algo mejor que hacer que ocuparte de vos mismo? No lo creo.

Entonces, para resumir:

  • Modificá tus hábitos de manera progresiva: Reemplazá la mayor parte de tu consumo de harinas refinadas, azúcar y frituras, por legumbres, verduras, semillas y frutos secos de manera creativa. Te veo con un pollo a la plancha y puré de zapallo y te mato.
  • Planificate: Así como te pones las pilas para organizar el fulbito de los jueves, organizá de antemano las compras del supermercado, la dietética (o tienda natural) y la verdulería para hacerte de comidas sanas. Mientras menos empaquetado ¡mejor! Tomate un día a la semana para preparar y guardar en la heladera o freezar, cosa que sólo sea cuestión de minutos armarte tus comidas.
  • Nunca más pases hambre: Tener hambre sólo hace que tu cuerpo desacelere su metabolismo. Por ende, consuma menos calorías. Come cada 3 horas y ayuda a tu cuerpo a mantener un metabolismo acelerado (sólo que no sea un alfajor 😉 )
  • Haz deporte: “No tengo tiempo” “estoy muy cansado” “llueve” “tengo hijos” y demás, son sólo excusas. Busca tiempo para vos. Hay rutinas para hacer en casa de hasta 15 minutos que puedes encontrar en aplicaciones como la de Kayla Istines o Nike Training Club. Si no tienes 15 minutos para tu salud, estás en la B. También hay muchísimos deportes que realmente podrías disfrutar, como por ejemplo Boxeo (y de paso te sacas la ansiedad a piñas).
  • Informate: Entiende lo que comes. Lee las etiquetas. Muchas cosas que se venden como “light” tienen azúcar, jarabe de alta fructosa y demás derivados que no sólo son calorías vacías (que no aportan nutrientes), si no que poseen un índice glucémico alto. Esto significa que ingresan rápidamente en sangre y son los responsables de que vuelvas a tener hambre al poco tiempo de haber comido y de enfermedades tales como la diabetes.
  • No dejes tus actividades sociales de lado: Sólo llega mejor preparado. Puede que te hagan bullying (lo viví) por llegar con tus almendras y por pedirte una ensalada (que quizás la única opción saludable en el Irish pub del centro), pero nunca pierdas de vista el por qué lo haces (después se acostumbran tus amigos).

Pero Bonfi ¿Por qué tengo que creerte a vos y no al Legxercice que tan convincente parece su publicidad en televisión?

No necesito que me creas. Pruébalo, ponlo en práctica y después hablamos.

¡IMPORTANTE!

Consulta con profesionales de la salud, tanto con médicos para tus chequeos de sangre, como con nutricionistas para que te ayuden a determinar las necesidades de tu cuerpo y a modificar tus hábitos acorde a tus posibilidades y gustos personales de manera sana.

Yo me hago mis estudios y planifico mi alimentación en wellmets.

#BeHappy